‘El desafío: Frost contra Nixon’ de Ron Howard

Poster El desafío Frost contra Nixon

Para muchos ha resultado una sorpresa encontrarse, entre las cintas más laureadas del año, con el último trabajo de Ron Howard, director al que se suele acusar de mediocre. Claro que muchos de los que denuncian su mediocridad son personas que dedican su vida o su tiempo libre a criticar, la mayoría de las veces de forma mediocre, el trabajo de Howard y el de otros mucho peores que él.

Tras repartir estopa, que es uno de mis deportes favoritos, despacharé el tema diciendo que ya me gustaría a mí ser un director mediocre como Ron Howard, un artesano de los de antes que no será nunca un Spielberg o un Scorsese, ni siquiera un Zemeckis o un Cameron, pero sí es un tipo en el que uno puede confiar… si el guión responde.

Y en el caso de “El desafío: Frost contra Nixon” (Frost/Nixon), el guión es estupendo. Se nota que ha sido escrito por el mismo autor de la obra teatral, Peter Morgan, que ya nos había sorprendido hace un par de años con el guión de “The Queen” (enlace a la crítica) donde, curiosamente, trataba también hechos y personas reales. Desde luego ha demostrado ser un autor a seguir.

Cuando un espectador se enfrenta a una película que ha sido adaptada de una obra de teatro hay un aspecto que tiene que tener en cuenta y en el que ha de fijarse para poder juzgarla con propiedad: ¿es la película teatro filmado o realmente han adaptado el texto teatral al lenguaje cinematográfico? En este caso la adaptación es realmente un éxito ya que, de no saberlo con anterioridad, uno no podría suponer que está ante una adaptación del teatro al cine. Ese es uno de los grandes éxitos de la película y cabe atribuírselo al guión, al soberbio montaje y, como director, a Ron Howard.

Si habitualmente la labor de casting es importante, cuando se trata de personajes basados en personas reales es vital. En este caso no hubo dudas en ningún momento sobre que los actores tenían que ser los mismos que interpretaban los papeles en la obra de teatro. Pero el cine es algo totalmente distinto al teatro, entre otras cosas por la existencia del primer plano y de ahí el tremendo mérito de lo que ha hecho Frank Langella. Es posible que, a priori, nadie hubiese pensado en él para interpretar a Richard Nixon pero, una vez visto, es difícil pensar en otro actor capaz de hacerlo. Langella le ofrece a Nixon su rostro y su voz, llenándole de una humanidad que no parecía posible en el presidente más denostado de la historia de los USA.

También Michael Sheen, en el papel del presentador David Frost, nos ofrece una interpretación digna de elogio en un personaje gris al que borda, pese a no haber recibido tantos elogios como su compañero de reparto.

Uno de los pequeños puntos flojos de la película reside en el personaje de Rebecca Hall, que aunque sirve para mostrarnos aspectos de Frost que quizás no serían posibles de otra forma (especialmente en la escena en la que se conocen) no termina de estar aprovechada y se convierte en poco más que un bonito adorno.

Pero esto no es más que un pequeño defectillo en una película que funciona casi a la perfección, contiene algunos momentos climáticos de los que ya no abundan y que se convierte en una de las mejores cintas políticas o periodísticas de los últimos años. Viéndola no pude evitar acordarme de algun clásico como “Todos los hombres del presidente” que, ahora que pienso en ella, quizás vuelva a ver próximamente.

Valoración final: 8,5 sobre 10

Autor: Jeremy Fox

Jeremy Fox es Miguel Baneira o al revés, ya nadie lo tiene claro, ni siquiera yo. Físico por estudios, informático de profesión y amante de los libros, la música, los cómics y, por supuesto, el cine. No estoy loco, es que me han dibujado así...