‘Mamma mia!’ de Phyllida Lloyd

Poster Mamma mia meryl streep pierce brosnan

¡Mamma mía! fue lo que pensé cuando supe que en la Gran Vía madrileña se iba a estrenar una obra musical con canciones del legendario grupo sueco Abba. La idea de hacer musicales en torno a canciones de un grupo no enciende mi entusiasmo. Es por ello que, pese a tener variadas ocasiones para hacerlo, jamás cruzó por mi mente la idea de ir a verlo (y menos en un país en el que tenemos la fea costumbre de traducir las letras).

Estaba ya curado de espanto cuando supe que el musical tendría su correspondiente versión cinematográfica, así que no le di la menor importancia. Las alarmas en ese lugar complejo lleno de claroscuros que yo llamo “mi mente” se dispararon a todo trapo cuando supe que los protagonistas de la película serían Meryl Streep y Pierce Brosnan (¡con la estupenda voz que tiene cuando habla y cómo se pierde cuando canta!). “Sí señor, eso es un casting arriesgado y rompedor”, pensé yo, convencido como soy de que hay ciertos castings que indican lo en serio o en broma que se están tomando la película sus responsables.

Así que, con todos esos antecedentes y aprovechando que no me encontraba de muy buen humor, me lancé de cabeza al cine a ver “Mamma mia!“. No encuentro mejor forma de describiros la película que deciros que salí del cine saltando y cantando (quizás exagero un poco pero hay que darle a mi comentario un tonillo a la altura de la película).

Que se abstengan de ir al cine todos aquellos que esperen ver un “musical serio”, bien estructurado y “clásico”. La película dirigida por Phyllida Lloyd, que ya dirigió la versión de Broadway de la obra, es un auténtico desmadre, un despiporre que no pretende ser tomada en serio y que consigue involucrar al espectador en su sencilla y totalmente ingenua trama. Trama de la que me gustaría destacar, eso sí, el tratamiento que se hace de los personajes femeninos maduros (Meryl Streep, Julie Walters y Christine Baranski), llenos de sexualidad y fuerza y muy apartados de los estúpidos estereotipos que el cine actual nos quiere imponer y en los que parece que sólo la gente de 17 años está viva.

Se nota que el ambiente en el rodaje fue magnífico porque la película transpira buen rollo. Es tan evidente que los actores se lo pasaron en grande al rodarla que es casi inevitable no divertirse como ellos viendo sus autoparódicas interpretaciones, carentes de toda vergüenza (imprescindible para reírse de uno mismo) y, pese a ello, notables.

Una vez más me rindo ante el extraordinario talento de Meryl Streep a la que creo que ya no le queda nada por hacer. Ya sabíamos que era una de las mejores actrices de la historia pero que, además, pudiese cantar a un nivel más que aceptable, no era tan conocido. El propio Benny Andersson, miembro de Abba y autor de la música original de la película, calificó de “milagro” a la actriz cuando ésta grabó en una sola toma su versión de “The Winner Takes it All”.

Hablando de Andersson, decir que su delirante cameo durante el número “The Dancing Queen” no hace sino dejar patente el descaro y el humor con el que está pensada esta película que, si bien no pasará a la historia como una obra maestra, sí es un buen entretenimiento que proporcionará casi dos horas de diversión a todo aquel dispuesto a participar en la fiesta.

Valoración final: 7 sobre 10

Autor: Jeremy Fox

Jeremy Fox es Miguel Baneira o al revés, ya nadie lo tiene claro, ni siquiera yo. Físico por estudios, informático de profesión y amante de los libros, la música, los cómics y, por supuesto, el cine. No estoy loco, es que me han dibujado así...

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