‘Indiana Jones y el templo maldito’ de Steven Spielberg

Poster Indiana Jones y el templo maldito Steven Spielberg

Intentar repetir el éxito comercial y artístico alcanzado con “En busca del arca perdida” parecía un reto imposible incluso para alguien del talento de Steven Spielberg. Por eso, tanto él cómo George Lucas decidieron optar por un camino ligeramente diferente al de la primera parte. Gracias a eso, nació una de las cintas de aventuras más trepidantes que se han hecho: “Indiana Jones y el templo maldito” (Indiana Jones and the Temple of Doom).

Esta es, sin duda, la aventura más atípica de Indy. Primero porque aquí no aparece nunca el profesor universitario llamado Dr. Henry Jones y al que vemos siempre en pantalla es a Indiana. A cambio en la aventura con la que se inicia la película vemos la faceta más “Bond” del personaje (la saga nació en parte del deseo de Spielberg de realizar una película de James Bond). Anómalo también es el hecho de que el auténtico villano de la historia no aparezca hasta bien entrada la película. Todo ello provoca un terremoto narrativo respecto al resto de la saga que quizás sea el responsable de que a mucha gente no le guste demasiado.

Otro de los cambios consiste en el tono más oscuro. La historia que se cuenta es realmente cruda y entre las lindezas que vemos en pantalla hay escenas de violencia contra niños (incluyo aquí el tenerlos como esclavos), una mano arrancando un corazón o un ser humano quemado vivo. Uno puede comprender los motivos que llevaron, en gran parte por culpa de esta película, a la creación de una nueva calificación por edades en los USA para que los mayores de 13 años pudiesen verla sin necesidad de otorgarle el sello “Para todos los públicos”.

Quizás para compensar toda esta dureza se añade un personaje infantil a la historia. Un nuevo compañero para Indiana, interpretado por Jonathan Ke Quan, actor que tuvo la suerte de participar también en “Los Goonies“, otro de los clásicos que nos dejó la década de los ochenta. Esta inclusión, lejos de ser un handicap, hace de puente de unión entre el personaje de Indy y los niños. Es un truco de guión muy bien empleado que nos ayuda a entender mejor las motivaciones del protagonista. El niño, además, lejos de ser un estorbo, como suele ser habitual, es inteligente y hábil y sus intervenciones son las justas para no restar protagonismo al personaje central.

“Indiana Jones y el templo maldito” es una película más infantil que la anterior pero en el buen sentido, es decir, de la misma forma que “La isla del tesoro” o, llevando el ejemplo a mi terreno, “Los contrabandistas de Moonfleet” (algún día me decidiré a hablar de ella) pueden ser consideradas infantiles. El género se suele caracterizar por una utilización de elementos aventureros, unas gotas de comedia y ciertas dosis de terror; ingredientes que bien mezclados dan lugar al género infantil de calidad. Creo que Spielberg, bien ayudado por el guión de Willard Huyck y Gloria Katz, consigue el objetivo con creces.

Pero si algo destaca en la segunda aventura de Indiana Jones es su portentoso ritmo. Desde el principio hasta el final asistimos a un espectáculo impredecible, una auténtica montaña rusa de situaciones a cada cual más emocionante. No hay momento para el respiro y escenas que fueron pensadas en su momento para “En busca del arca perdida” como la escena inicial en Shanghai, la caída del avión o la persecución en la mina, encontraron aquí el lugar y el momento perfectos para brillar y marcar una época.

No me quiero enrollar más. Volver a ver esta aventura de Indiana Jones ha resultado todo un placer. He disfrutado como un niño de cada momento de la película y he apreciado como adulto aspectos en los que no había reparado con anterioridad, como el velado homenaje a los clásicos de aventuras ambientados en la India, de los que quizás “Gunga Din” sea el ejemplo más característico. Por cierto que no es el único homenaje que tiene la cinta, algo habitual en la saga, y puede resultar un juego cinéfilo interesante intentar descubrir todos los que hay.

Pese a que si me hacen elegir me quedo con la primera de la saga, “Indiana Jones y el templo maldito” ha quedado para la historia como una de las mejores películas de la década de los 80 y uno de los mejores ejemplos de lo grande que puede llegar a ser el género de aventuras.

Valoración final: 10 sobre 10.

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Autor: Jeremy Fox

Jeremy Fox es Miguel Baneira o al revés, ya nadie lo tiene claro, ni siquiera yo. Físico por estudios, informático de profesión y amante de los libros, la música, los cómics y, por supuesto, el cine. No estoy loco, es que me han dibujado así...

5 opiniones en “‘Indiana Jones y el templo maldito’ de Steven Spielberg”

  1. Compartiendo el entusiasmo: esta película me parece la mejor (igual que la buena buena de Star Wars es la segunda, claro está). Y es una gran verdad: sin un poco de terror no hay aventura, sin miedo no hay emoción, y sin comedia las películas serían plomazos.
    saludos

  2. A mi es la que más marcada me dejó. Quizás porque la primera me cogió muy pequeña ( al cine me llevó de la mano cierto pirata, y a él otra mano lo llevaba), pero esa “operación a corazón abierto” me sigue poniendo los pelos de punta… miedito me da recordarla aún.

    Ya me he visto la nueva, supongo que tú también, y bueno, me quedo con que si nos la ponen hace 25 años, sería lo más grande, así que la viejuna de ahora y la niña de hace 25 años, pasaron un rato de lo más estupendo…

    Me voy a seguir estudiando, que ya estamos en la “final countdown”

    Besos Jeremías.

  3. J. Addams: pues no sabes qué alegría leer que te gusta porque es la película más incomprendida de la saga y no acabo de entender las causas.

    Viola de Lesseps: yo también he visto la nueva y opino que… que… mejor lo cuento en mi crítica mañana, jejejeje.

    Besos

  4. se me ocurre una razón para tanta incomprensión: tiene una estructura distinta a las otras de la serie (El Arca Perdida y La última cruzada siguen la misma línea argumental). Salirse de lo que esperan los espectadores puede resultar fatal.
    saludos

  5. Sí, mi hipótesis principal tiene que ver con la estructura, como menciono en el artículo, y lo aficionada que es a las fórmulas fijas la gente.

    Pero últimamente también leo a gente que dice que al no ser una reliquia bíblica pierde emoción, cosa que yo no entiendo. Parece que el tirón del Santo Grial es más grande de lo que yo pensaba…

    Saludos

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