‘La luna en botella’, un sueño de Grojo

Poster La luna en botella

Valiente fue la primera palabra que me vino a la cabeza cuando vi en su momento el primer trailer de La luna en botella, una película de un director del que yo, en mi ignorancia, no había oído hablar nunca.

Valiente porque el mencionado teaser daba a entender que podíamos estar ante una cinta diferente dentro del panorama español aunque dejaba abierto algunos interrogantes sobre si no sería un anuncio tramposo o si no respondería a un intento de imitar a otros directores (“Delicatessen” me vino a la mente) más que a una visión propia.

Ahora que ya he visto la película, si alguien me pregunta qué pensé al salir de la proyección le tengo que contestar con sinceridad: ¡Grojo, eres un valiente!

Porque no sólo estamos ante el proyecto más arriesgado del cine español en lo que llevamos de año; es que se trata de una de las películas más personales de los últimos tiempos. Aunque sólo fuese por eso, ya merecerían el aplauso tanto Grojo en calidad de guionista y director como los productores que pusieron dinero para que el sueño fuese posible.

Y es de sueños, precisamente, de lo que trata la película. Esos sueños imposibles que todos tenemos. O debería decir casi todos porque en la película, como en la vida, hay quien ya ha dejado de soñar. Es la fe en lo imposible, en la utopía cósmica, la que mueve los corazones de los protagonistas de la cinta y la que movió, no me cabe ninguna duda, a Grojo a escribir el guión y luchar por sacarlo adelante contra viento y marea. Los sueños hay que perseguirlos y no importa la cantidad de veces y maneras en que te digan “NO”, porque a veces, sólo a veces, los astros se ponen en fila, el milagro se produce y oyes un definitivo y redentor “SÍ”.

A estas alturas ya os habréis dado cuenta de que es una película por y para soñadores. Ahí está su fuerza y ahí, en parte, también su punto débil. Porque la cinta tiene un puntito de inocencia que es de agradecer en los tiempos que corren pero que, al tiempo, pueden alejarla de cierto tipo de público más dado al “realismo”. La película es inocente sí, porque inocente es soñar en un mundo que se empeña en derribar utopías cada día. Si uno no está dispuesto a creer en lo imposible no debería ver esta película.

Por desgracia la cinta no es perfecta. Creo que hubiese necesitado un mayor presupuesto a la hora del rodaje porque tengo la sensación de que hay ideas que se han quedado en el tintero y otras que no han quedado todo lo bien que podrían de haber tenido más tiempo/dinero. Por supuesto, ha faltado dinero en la promoción pero eso, además de un mal endémico del cine español se debe también a los problemas económicos de Sogecine en estos momentos.

Tampoco me convence del todo la resolución de la historia de Rossignol (Dominique Pinon) y sus dos camaradas. No sabría explicarlo pero, pese a parecerme un buen final, hay algo en el engranaje que no me termina de encajar. Hablando de finales, también el de la historia de Zeta (Edu Soto) me resulta algo apresurado y facilón.

Edu Soto es, de hecho, otra de las cosas que no me gusta porque, aunque sus facciones encajan con el personaje que interpreta y se adecúan a su personalidad, su interpretación no me convence y me parece lo más flojo de la función. No sé si es por él o no pero su historia con Alicia (Bárbara Goenaga) resulta algo ñoña, aunque a mí no me llegue a resultar molesto.

Por otra parte los actores están bien y en especial los secundarios como Leigh Zimmerman (Irene) que canta una hermosa canción, Michael Jenn (Kurt), Federico Luppi (Rubén Cumplido), Usun Yoon (Michelle) o un Dominique Pinon que está especialmente brillante.

También me gusta y, sobre todo, me divierte la visión que del arte y los artistas famosos ofrece la cinta. Detalles maliciosos como el de la profesión del protagonista (escribe libros estupendos que firman autores famosos y sin inspiración) o el del artista que hace un huevo gigante para la plaza de una ciudad y se pregunta si no debería haber hecho un cubo…

Pero si algo recordaré de la película, además de su hermosa y utópica historia y de la tremenda valentía de haber sacado adelante un proyecto como éste, es su brillantez visual y su capacidad para crear un mundo personal en el que Grojo consigue convencernos de que todo es posible y de que tal vez, algún día, nosotros también podamos meter la luna en una botella.

Valoración final: 7 sobre 10.

Noticias relacionadas:

[tags]La Luna en Botella, Grojo, Dave McKean, Edu Soto, Bárbara Goenaga, Dominique Pinon, Pep Jové, Leigh Zimmerman, Federico Luppi[/tags]

Autor: Jeremy Fox

Jeremy Fox es Miguel Baneira o al revés, ya nadie lo tiene claro, ni siquiera yo. Físico por estudios, informático de profesión y amante de los libros, la música, los cómics y, por supuesto, el cine. No estoy loco, es que me han dibujado así...

2 opiniones en “‘La luna en botella’, un sueño de Grojo”

  1. La vi en los cines Kinépolis de Madrid ya hace unas tres semanas lo que pasa es que ando pillado de tiempo siempre y al final no publico críticas que es lo más divertido pero lo que más tiempo come.

    En Madrid aún está en algún cine, creo. En todo caso el tema de la distribución y promoción del cine español da para charlar un buen rato. Aquí además ha coincidido con el cierre de Sogecine así que…

    En todo caso imagino que tú conocerás mucho mejor que yo los problemas de sacar adelante un proyecto en este país.

    Si puedes verla te lo recomiendo porque así además podemos intercambiar opiniones sobre ella.

    Saludos

Comentarios cerrados.