‘Odette, una comedia sobre la felicidad’ de Eric-Emmanuel Schmitt

Poster Odette Toulemonde una comedia sobre la felicidad

Precedida por los ecos de su éxito de taquilla en Francia y comparada, con claros intereses comerciales, con “Amelie“, se estrenó hace ya tiempo en España “Odette, una comedia sobre la felicidad” (Odette Toulemonde).

Mi cada vez mayor alergia al doblaje, unido al hecho de pasar casi todo el verano en Coruña, impidió que viese la película hasta su pase en versión original subtitulada en los cines Yelmo Cineplex Los Rosales de dicha ciudad.

La película supone el debut en la dirección de largometrajes de Eric-Emmanuel Schmitt, conocido escritor autor de “Monsieur Ibrahim y las flores del Corán“.

Tratándose de la ópera prima de un escritor uno podría pensar que el guión sería el punto fuerte de la película. Sin embargo, curiosamente no es así. O al menos no del todo ya que lo mejor y lo peor de la película está precisamente en su guión. De todas formas, creo que podemos considerar el debut, en general, como bastante satisfactorio.

Su mayor virtud ha sido la creación de un personaje maravilloso (Odette), una mujer a la que cualquiera desearía conocer y dejar que iluminase su vida. Por ello, el espectador se identifica sin problemas con el escritor protagonista (¿quizás un álter ego del director?) y deja que Odette llene de sentido la vida durante el tiempo que dura la proyección.

No es ajeno a este éxito del personaje, la buena interpretación de Catherine Frot ni el buen papel general de todos los secundarios.

Sin embargo el guión, y por tanto la película, promete más de lo que ofrece quizás por una falta de valor para tomar riesgos que provoca que la historia recurra en exceso a los tópicos y a las soluciones fáciles y predecibles.

En resumen, estamos ante una película de esas que se suelen calificar como “bonitas” pero que se queda bastante lejos de la genialidad y a la que es injusto comparar con “Amelie” porque carece de la magia y la atmósfera de ésta.

Pese a ello, el espectador perdonará esos defectos a cambio de pasar un buen rato y de salir del cine con la sonrisa en el rostro.

Valoración final: 6 sobre 10.

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[tags]Odette Toulemonde, Eric-Emmanuel Schmitt, Catherine Frot, Albert Dupontel[/tags]

Autor: Jeremy Fox

Jeremy Fox es Miguel Baneira o al revés, ya nadie lo tiene claro, ni siquiera yo. Físico por estudios, informático de profesión y amante de los libros, la música, los cómics y, por supuesto, el cine. No estoy loco, es que me han dibujado así...

6 opiniones en “‘Odette, una comedia sobre la felicidad’ de Eric-Emmanuel Schmitt”

  1. Demasiado benévolo me parece su análisis. Odette me pareció una película que falla en todas sus pretensiones.

    Los personajes, empezando por la protagonista, son absolutamente tópicos: dependienta de mediana edad de gustos digamos populares; su hijo es gay y, por tanto, promiscuo; el crítico de literatura es, ¿lo adivinan?, pomposo…

    El mensaje, ese elogio de lo sencillo, termina siendo un canto a la mediocridad. Todo el mundo debe no aceptarse, sino conformarse: la lectora de noveluchas debe seguir leyendo noveluchas que el escritor de noveluchas debe seguir escribiendo “porque somos gente sencilla de gustos sencillos”. Odette llega a decir que no entiende las palabras que emplea el crítico pomposo… Pues no te conformes, Odette, no te regodees en tu ignorancia y esfuérzate por mejorar. ¿Y el escritor? ¿Por qué debe aspirar a escribir mejor si con sus noveluchas contenta a lectorAs (tópico) poco exigentes?

    ¡Qué decir de esos pomposos, pretenciosos, absurdos, gratuitos números musicales!

    Sin entrar en el espíritu ñoño que impregna toda la historia.

    En fin, yo sobre 10 le pongo un “me quedo con su nombre, señor director”.

  2. Respecto al mensaje de la película tengo que puntualizar un par de cositas:

    1.- En general no creo que se deba juzgar una película por su mensaje. Harto estoy de mencionar el ejemplo de “El triunfo de la voluntad” pero no me queda más remedio que repetirlo.

    2.- Muchos críticos son, efectivamente, pomposos. Aquí, además, tiene toda la lógica del mundo la saña que el crítico emplea contra el escritor ya que quiere humillarle públicamente por los motivos que los que han visto la película saben.

    3.- No me gusta el tipo de novela que escribe dicho escritor en la película y opino también que la gente debería esforzarse en mejorar. Pero… ¿y si estoy equivocado? Puede que otro tipo de lecturas sea más elevada espiritual e intelectualmente hablando pero… ¿hace eso más feliz a la gente? Lo que dice Odette es que leer esos libros, aún sabiendo que son malos, le hace feliz a ella y a millones de lectores y que eso no hay que despreciarlo.

    Yo puedo estar o no estar de acuerdo con ella pero es un punto de vista del que no se suele hablar y que me gustó encontrarme en la película.

    Respecto al caracer ñoño de la película pues poco se puede decir. Es cierto, tiene un puntito ñoño y los números musicales lo tienen también. Yo es que tengo un paladar que me permite disfrutar (lo justo, tampoco creas que llegué al orgasmo) con unas ciertas dosis de ñoñería que, por otra parte, podemos encontrar en algunas grandes películas de la historia sin que casi nadie lo mencione.

    Que el guión recurre en exceso a los tópicos lo menciono en mi crítica así que tampoco creo que en eso se diferencien nuestras opiniones.

    ¿Falla la película en sus pretensiones? Yo creo que no porque de hecho creo que sus pretensiones son mínimas.

    Creo que lo único en lo que no estamos de acuerdo es en nuestra valoración y eso es porque lo vemos de forma distinta.

    Yo imagino lo difícil que es hacer una película correcta como ésta que nos ocupa y por lo tanto procuro ser benévolo. La prueba es que este año he visto muy muy poquitas películas españolas mejores que “Odette” así que fácil, fácil no debe ser.

    Cuando en el cole hacíamos un examen regularcín esperábamos un aprobado, ¿verdad? Pues yo procuro tratar a los demás como me gustaría que me tratasen a mí.

    Así de majete soy, jeje.

    Saludos

  3. A ver, mis matices a tus matices.

    El debate acerca de si el mensaje si ha de tener en cuenta al emitir este tipo de juicios es largo y complejo. Tengo la sensación de que últimamente se habla mucho del asunto, en buena medida debido a la proliferación de blogs y weblogs en los que se expresan todo tipo de opiniones, lo cual da pie para el debate.

    Desde luego, eludir el mensaje, el fondo ideológico de una historia, me parece reduccionista si lo que se pretende es emitir un juicio global sobre la misma. Cuestión distinta es que la discrepancia deba conducir neecsariamente a un juicio negativo o que una película (o un libro, o un cómic…) sea insalvable en su conjunto por serlo su mensaje.

    En el ejemplo de “El triunfo de la voluntad”, entiendo que cualquier análisis de la película de una mínima profundidad debe ocuparse naturalmente de su mensaje y hacer todas las objeciones que se quieran, y a partir de ahí, entrar en otro tipo de aspectos que, por otra parte, son los que casi todo el mundo coincide en alabar de la cinta. Pero deslindar perfectamente forma y fondo como si lo uno no estuviera al servicio de lo otro resulta artificial y engañoso.

    En cuanto a la pomposidad de los críticos, es cierto que lo hay claro. Y los hay que no, también. El tópico nos dice que los críticos son petulantes, amargados, destructores, marisabidillos y, a la postre, impotentes. Véase “La mujer del agua”. La cuestión no es si el personaje es coherente con la historia, sino si el autor, para contar su historia, se vale de un tópico. Es más, el crítico bien podría haber machacado la obra del escritor por motivos personales sin ser un pomposo.

    En cuanto a o que dices en el punto 3, señalar simplemente que en la película, hasta donde yo la recuerdo, no se discute la escasa calidad de la obra del escritor. Al contrario, se asume. La cuestión es que Odette le dice que da igual (porque a ella y a otros les gusta) cuando él se siente traumado porque sus aspiraciones eran otras. El argumento de que “si a la gente le gusta, es bueno” es el que toman las grandes productoras como subterfugio para producir telebasura.

    Digo más, aún asumiendo que hay productos no excesivamente elevados que no se deben despreciar, ponerlos en valor me parece un mensaje innecesario: vamos cuesta abajo, no hace falta que nadie empuje. La tendencia ha sido siempre esa, más aún en nuestro tiempo.

    Yo creo que la película sí tiene pretensiones. Pretende dar un mensaje sencillo y tranquilizador, pretende en lo visual tener ese “charme afrancesado”, ese encanto minimalista de Amelie y otras películas. Y, a mi modo de ver, yerra en lo uno y en lo otro.

    Pero es mi punto de vista, claro. Y una cosa es cierta, yo no suelo ser tan majete cuando una peli no me gusta. A ver si soy como el crítico amargao…

  4. Puff, es que no puedo discutir tus argumentos porque estamos básicamente de acuerdo y muy especialmente en “vamos cuesta abajo, no hace falta que nadie empuje” porque la cosa está muy mal, la verdad.

    Como digo, la peli no le llega a Amelie a la suela de los zapatos pero a mí me resultó entretenida y hasta cierto punto resultona. Creo que es simple cuestión de cómo valoramos una película y en general sí tengo una visión “amable” de las películas pero eso, ni mucho menos, te convierte en un amargado.

    Tiene gracia porque me sé de algunos que me colgarían por darle sólo un 6 a esta peli, jaja.

    Saludos

  5. Hola, es un verdero placer pasearse por este genial blog para estar al tanto de la producción cinematográfica mundial. El cartel de este film me suena a algo parecido a Amelié. Saludos!

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