“Cars” de John Lasseter y Joe Ranft

A Disney dot Pixar FilmHace unos días por la mañana me dirigía a los cines UGC Ciné Cité de Madrid para ver “Ultravioleta“. Al llegar, mi sorpresa y alegría fueron mayúsculas al descubrir que había un preestreno de “Cars“, la nueva y esperadísima película de . Lamentablemente no tenía la imprescindible invitación para entrar. Pero he aquí que la providencia en forma de señora amable, simpática y con una entrada de más obró el milagro de permitirme ver la película (tengo que resaltar además la amabilidad de los trabajadores del cine que me devolvieron el dinero de la entrada).

Una vez sentado en mi butaca y antes de ver la película pude disfrutar del teaser trailer de “Ratatouille”, que en pantalla grande es una gozada, y de “El Hombre Orquesta” el cortometraje de rigor que Pixar siempre muestra antes de sus películas y que merecería comentario aparte.

Pero vayamos al grano. “Cars“, dirigida por John Lasseter y Joe Ranft (emotivo el homenaje al fallecido cineasta durante los títulos de crédito), cuenta la historia de Rayo McQueen, joven y exitoso coche de carreras que por avatares del destino y en vísperas de la carrera de su vida, queda perdido y atrapado en un pueblo de la .

Me gustaría destacar que el doblaje no me pareció tan espantoso como esperaba tras oír las noticias sobre los famosos que doblarían a algunos personajes. Finalmente dichos famosos aparecen más bien poco y no llegan a molestar demasiado, aunque me hubiese encantado poder verla en versión original para disfrutar de las voces de Owen Wilson y, sobre todo, Paul Newman.

Temáticamente la película es bastante tópica: personaje egoísta y engreído que cae en un entorno distinto del habitual y tiene que aprender a ser mejor. En el camino descubre la importancia de la amistad verdadera y el poder del amor. De fondo, el típico canto a la honradez y la belleza de la vida tradicional en el pueblo frente a la sofisticación acelerada del mundo moderno (en este caso simbolizado por el mundo de las carreras).

Pero hay algo que no se le puede negar a Pixar y es que cada nueva producción consigue superar visualmente a la anterior. Son los líderes mundiales en cine de animación 3D y difícil será que pierdan su trono si tienen que competir con películas majas pero carentes de brillantez como “Vecinos Invasores” (ver crítica) o “Ice Age 2” (ver crítica). Si en “Buscando a Nemo“, los responsables de Pixar reflejaron como nunca el medio marino ahora se han decidido por el asfalto y las carreras, con resultados igualmente brillantes.

Pixar se mantiene fiel a su estilo y prueba de ello es el ritmo trepidante que tiene la película desde el primer segundo, lo que la hace ser una de las películas más entretenidas de este año. Tampoco faltan los momentos emotivos, que no sensibleros. Y es que en ocasiones los movimientos de cámara y las imágenes alcanzan una belleza y una perfección que emocionan por sí solas. Todo ello aderezado, como no podía ser de otra forma, con el humor marca de la casa y con el derroche de imaginación necesario para crear un mundo que es como el nuestro pero que está habitado exclusivamente por coches.

Es cierto que no llega al espectador como otras cintas de Pixar. Esto puede ser debido a que no es tan fácil sentirse identificado con un coche como con un superhéroe o un pez (aunque dicho así suene ridículo) o a esa sensación de que tiene la historia. Pero todo eso da igual porque una vez finalizada la proyección, uno sale del cine con una sonrisa de oreja a oreja y con el convencimiento de haber pasado uno de los ratos más divertidos del año en una sala de cine. Y que levanten la mano los que puedan presumir de haber estrenado una película así en los últimos tiempos.

Valoración final: 8,5 sobre 10

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Autor: Jeremy Fox

Jeremy Fox es Miguel Baneira o al revés, ya nadie lo tiene claro, ni siquiera yo. Físico por estudios, informático de profesión y amante de los libros, la música, los cómics y, por supuesto, el cine. No estoy loco, es que me han dibujado así...

8 opiniones en ““Cars” de John Lasseter y Joe Ranft”

  1. Bastante maja película de animación, dirigida por John Lasseter, máximo creador de la factoría Pixar, donde se produjeron maravillas del tipo “Toy Story”, o “Monstruos S.A.”.
    Aquí toma como punto de partida la historia de un bonito coche de carreras, egoísta, muy pagado de sí mismo, que cree que él solo se basta y se sobra para ganar una carrera.
    Lasseter, durante casi dos horas, único punto algo (no demasiado) negativo del filme, nos va dando lecciones sobre lo verdaderamente importante en la vida, que, efectivamente, y tal y como se ha dicho por ahí, pero en sentigo negativo, son valores que no pasan o mejor dicho, no deberían pasar de moda: el respeto hacia los demás, el valor de la amistad, la solidaridad….y que lo importante no es ganar, sino ser honesto y digno. Esto último, tal y como ahora mismo es la vida en nuestra sociedad, no se lo cree nadie en realidad, pero es bonito verlo en una película, aunque sea de dibujos animados.
    Y así como el aspecto didáctico existe y siempre en sentido positivo, con altos valores éticos, (en efecto, hay didactismo, pero sin repatear, sin hacer énfasis, como ver los efectos que tiene en la carretera conducir sin haber descansado lo suficiente…), el aspecto técnico no pasa de largo en el espectador, tal es su maravilloso acabado. Sus fondos son impresionantes, con un desierto, unos boques, con su cascada y todo…que parecen de verdad, fotografías de puro virtuosismo técnico.
    Pero hay más, y bueno, sus estimables diálogos y, sobre todo, el estimulante estudio de los peculiares y entrañables personajes.
    Todo ello hace que “Cars” resulte una película bastante bonita, magistral en su primera media hora, hasta la llegada al pueblo perdido en el desierto, y más tarde algo, sí, irregular, con momentos exquisitos, como el paseo con la chica (otro coche, vamos), y otros ciertamente alargados, como cuando encienden las luces y tal, un momento sentimentaloide y demasiado ternurista, que debería haberse cortado, pero que tampoco queda mal, simplemente rompe un poquito la unidad narrativa llevada hasta entonces.
    En cuanto a su final, a mi parecer es totalmente plausible. Como ya he dicho, en la vida real no pasaría nunca lo que sucede, pero es una verdadera lección de vida que no está nada mal lo vean los más chicos, ya que los mayores ya no tenemos remedio.

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