Curiosidades (II): El experimento Kuleshov

Estos días ha circulado por internet, en blogs como Blogdecine o Llámame Lola, un trailer de El Resplandor que nos presentaba la película como si fuese una comedia tan solo con cambiar la música, poner una voz en off y montar las imágenes de una forma concreta.

El caso es que ese ejemplo, que no hace sino recalcar la importancia que el montaje tiene en el lenguaje cinematográfico, me ha recordado una historia que me gusta mucho y que creo que puede resultar interesante para los que no la conozcan. Me refiero al experimento de Kuleshov.

KuleshovLev Kuleshov (en la foto) fue un cineasta y teórico ruso de principios de siglo XX; director, entre otras, de “Las Extraordinarias Aventuras de Mr. West en el País de los Bolcheviques”. Su centro de interés, como en gran medida el de sus contemporáneos, fue el impacto del montaje sobre el espectador. Para demostrar sus teorías diseñó y llevó a cabo un experimento que pasó a la historia al ser descrito posteriormente por el también director Vsevolod Pudovkin (que se atribuyó la coautoría del mismo, hecho que hoy en día aún no está del todo claro), director de la mítica “La Madre“.

El experimento consistió en lo siguiente. Se mostró al público un montaje en el que se intercalaban primeros planos del actor Ivan Mozzhukhin con un plato de sopa, una chica y un féretro con un niño dentro (según las versiones la chica está desnuda o es un chico y lo que hay dentro del féretro es un niño pero esto no es relevante para el ejemplo). El público, al finalizar el visionado de dicho montaje, comentó la excelente interpretación del actor ruso, capaz de expresar hambre, deseo y pena con tan solo su rostro.

Lo que el público desconocía era que las tres imágenes de Mozzhukhin eran exactamente la misma y que en función de si la imagen iba unida a la del plato de sopa, la chica o el féretro era el cerebro del público el que asignaba un significado u otro al gesto del actor. Kuleshov demostraba así la importancia que el montaje tenía en el lenguaje cinematográfico, importancia que el cine ruso de aquella época se encargó de recordarnos con obras como El Acorazado Potemkin.

Lamentablemente no se conservan dichas imágenes (al menos no me consta) así que solo podemos intentar ponernos en la piel de los inocentes espectadores de aquel experimento que ha quedado para la historia como uno de los más interesantes jamás realizados sobre cine.

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Autor: Jeremy Fox

Jeremy Fox es Miguel Baneira o al revés, ya nadie lo tiene claro, ni siquiera yo. Físico por estudios, informático de profesión y amante de los libros, la música, los cómics y, por supuesto, el cine. No estoy loco, es que me han dibujado así...