‘Malditos bastardos’, el homenaje de Tarantino al cine bélico
Quentin Tarantino es un tipo que suele provocar reacciones extremas. Por un lado están los que detestan su forma de fusilar escenas de multitud de películas porque lo ven como una forma disimulada de plagio y, por otro, están los que se inclinan ante él adorándole como el gran gurú del cine moderno.
Yo no pertenezco ni a un grupo ni a otro y creo que el gran fallo de todos ellos es el de tomarse el cine de Tarantino demasiado en serio. Mi opción personal (y posiblemente intransferible) es considerar cada una de sus películas como una guasa del director.
Hay algunas que le salen bien, como “Kill Bill” y otras que le salen fatal, como “Death Proof” pero en general es un director interesante que se aparta de los trillados caminos del Hollywood actual y que tiene un par de puntos fuertes que lo elevan aún más respecto a la mayoría de sus contemporáneos.
Entre sus grandes cualidades destacaría la de ser un gran creador de momentos. Sus guiones son capaces de crear situaciones de tensión, originales y curiosas que parten, en muchas ocasiones, de momentos aparentemente pueriles o cotidianos (beber un vaso de leche, tomarse unas cervezas en una taberna). El problema es que, bien sea por pura pereza o por incapacidad, no suele hilar demasiado esos momentos y sus películas tienden a dar la sensación de estar hechas por capítulos. Leer más…


Últimos comentarios