‘Malditos bastardos’, el homenaje de Tarantino al cine bélico

Poster Malditos Bastardos Quentin TarantinoQuentin Tarantino es un tipo que suele provocar reacciones extremas. Por un lado están los que detestan su forma de fusilar escenas de multitud de películas porque lo ven como una forma disimulada de plagio y, por otro, están los que se inclinan ante él adorándole como el gran gurú del cine moderno.

Yo no pertenezco ni a un grupo ni a otro y creo que el gran fallo de todos ellos es el de tomarse el cine de Tarantino demasiado en serio. Mi opción personal (y posiblemente intransferible) es considerar cada una de sus películas como una guasa del director.

Hay algunas que le salen bien, como “Kill Bill” y otras que le salen fatal, como “Death Proof” pero en general es un director interesante que se aparta de los trillados caminos del Hollywood actual y que tiene un par de puntos fuertes que lo elevan aún más respecto a la mayoría de sus contemporáneos.

Entre sus grandes cualidades destacaría la de ser un gran creador de momentos. Sus guiones son capaces de crear situaciones de tensión, originales y curiosas que parten, en muchas ocasiones, de momentos aparentemente pueriles o cotidianos (beber un vaso de leche, tomarse unas cervezas en una taberna). El problema es que, bien sea por pura pereza o por incapacidad, no suele hilar demasiado esos momentos y sus películas tienden a dar la sensación de estar hechas por capítulos.

Malditos Bastardos” no es una excepción y la película se divide en cinco capítulos, unos mejores y otros peores, lo que le da al conjunto un ritmo extraño que hace necesario comentar la cinta capítulo por capítulo.

El primero es en mi opinión el mejor de la película, crea una tensión difícilmente soportable y sirve de presentación al villano de la historia, interpretado de forma memorable por Christoph Waltz, que se convierte en la estrella de la película. Si el resto de la película tuviese esta intensidad estaríamos hablando de la obra maestra de Tarantino pero, aún así, este comienzo es de lo mejor que he visto en cines este año.

El segundo capítulo es más flojo que el anterior y sirve de presentación al grupo de bastardos liderados por un divertido Brad Pitt, pero no ofrece mucho más entre otras cosas porque resulta que, a fin de cuentas, los bastardos no tienen el protagonismo que todos esperábamos. Claro que la cosa empeora en el tercer capítulo que, aunque tiene una fuerte componente de nostalgia cinéfila que me gusta, la historia entre Mélanie Laurent y Daniel Brühl no consigue atrapar al espectador como debería.

Afortunadamente el episodio de la taberna, el cuarto, vuelve a subir el nivel de la cinta y nos presenta otra situación marca de la casa Tarantino, llena de emoción, tensión contenida y un montón de pistolas que no sabemos si se dispararán finalmente o no… pero lo estamos deseando. Una de esas escenas con momentos aparentemente banales dilatados hasta provocar el nerviosismo del espectador y que tan bien sabe resolver Tarantino.

Respecto al quinto episodio no diré demasiado, porque no quiero desvelar nada importante, salvo que comienza con un extrañísimo y molesto momento videoclipero, tiene alguno de los momentos más divertidos de la película y resulta realmente curioso, aún sin llegar al nivel del primero y tercero. Todo un ajuste de cuentas con la historia, por parte del director estadounidense, que me deja con la duda de si de verdad cree que esta es su obra maestra o simplemente se ríe hasta de sí mismo.

Esta extremada segmentación, cada vez más descarada en su cine, nos deja una sensación extraña; una especie de tristeza por lo que pudo haber sido y no fue, unida al innegable placer de haber visto una película muy entretenida, llenísima de refencias cinéfilas (“Centauros del desierto“, “Frenesí“, Sergio Leone o la música de Morricone entre las más evidentes) y con algún momento estupendo que, de haber mantenido el nivel durante todo el film, le hubiesen hecho merecedor de estar en mi lista de lo mejor del año.

Valoración final: 7,5 sobre 10.

Autor: Jeremy Fox

Jeremy Fox es Miguel Baneira o al revés, ya nadie lo tiene claro, ni siquiera yo. Físico por estudios, informático de profesión y amante de los libros, la música, los cómics y, por supuesto, el cine. No estoy loco, es que me han dibujado así...

4 opiniones en “‘Malditos bastardos’, el homenaje de Tarantino al cine bélico”

  1. Sintonizo casi al 100% con tu reseña (odio “Kill Bill”) y encuentro en esta película los mismos defectos y virtudes que destacas. Irregular y desconcertante puede que sean los calificativos que mejor le van al último trabajo de Tarantino. El comienzo me impactó de verás y pensé que estaba a punto de ver una obra maestra.
    El capítulo más aburrido es el tercero que, por momentos, me sacó un poco de quicio.
    La escena de la taberna posee un ritmo envidiable.
    Me encantó la moraleja: qué pena que los nazis se quitaran el uniforme al acabar la WWII y muchos de ellos consiguieran pasar desapercibidos. Con lo bonita que les hubiera quedado una cruz gamada grabada en la frente…
    Le di exactamente la misma nota en mi reseña.

  2. Yo, que iba un poco mosca por el nefasto recuerdo de “Kill Bill” (nunca pulse tantas veces el botón FF del vídeo como con ella), me agradó comprobar que aquí Tarantino ha eauilibrado más la película entre sus filias (homenajes), la historia y su forma de rodar. No niego que también ayudó el que el tema de la 2GM es debilidad mía, pero bien podía haber sido un tostón insoportable. Pero no lo es y yo creo que en parte es gracias a que Tarantino la deriva hacia el humor en vez de hacia la seriedad; me da la impresión que esta vez sabe cuáles son sus limitaciones (de él y del film) y no intenta redefinir el mundo con ella (entiéndase mundo por mundo cinematográfico). “Kill Bill”, por contra, parecía más seria en sus intenciones y para mí aquello fue un error que condujo a un despropósito (y la laaaaarga duración… ¡dos películas!).

    De acuerdo con los puntos álgidos: el comienzo, la taberna y el estreno. Y, por supuesto, con la mefistofélica interpretación de Christoph Waltz: inconmensurable. Viéndole y oyéndole (y eso que la vi doblada) percibes el enorme peligro que oculta debajo de esa capa de falsa humanidad. Y encima lo hace con clase (la petición de bebidas en el restaurante).

    Saludos,

    Ferre

  3. @MrLombreeze
    Yo me quedo con una cierta sensación de haber sido un poco cutre con mi nota pero es por la mezcla de sensaciones que me produce el tener en una misma película escenas sublimes y otras simplemente correctitas. Si se hubiese trabajado un poco más los otros capítulos…

    @Ferre
    Parece que coincides en tu odio por “Kill Bill” con Mr. Lombreeze. A mí en cambio me gustaron las dos entregas, especialmente la segunda, pero me horroriza “Death Proof”.

    Cuando salga en dvd no te lo pienses y disfruta de la interpretación de Christoph Waltz en versión original porque es antológica y bien podría llevarse una nominación a los oscars de este año.

    Saludos

  4. Totalmente de acuerdo… acabo de terminar de verla y no puedo más que darte la razón.

    Con sus defectos y sus virtudes, es una buena película, un buen homenaje a ese cine bélico ambientado en la IIGM con ese toque ‘Tarantino’ (incluyendo el sorprendente final).

    Christoph Waltz está sublime en su papel, y para mi es el auténtico protagonista de la película, por encima de Brad Pitt y los bastardos.
    El primer y último capítulo (sobre todo el primero) son suyos, y nos deleita con un papel fabuloso.

    El tercer capítulo, reconozco, se me hizo un pelín cuesta arriba por el cambio de ritmo, lo que sumado a las altas horas de la madrugada hizo que al llegar al cuarto parase la película para terminarla hoy.

    Pero aún así, una buena película aunque su título en esta ocasión no sea muy correcto.

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