‘El violinista en el tejado’ de Norman Jewison

Póster Fiddler on the roof - El violinista en el tejado Norman Jewison Topol

Ya había visto “El violinista en el tejado” (Fiddler on the Roof, 1971) en los viejos tiempos del vídeo, aunque no recuerdo si en mi época Betamax o VHS, y me había gustado, pero tenía ganas de volver a verla ahora que soy un poco más mayor para comprobar si me seguía convenciendo. Y la verdad, aunque ahora me quedo con la duda de por qué me gustó de niño, no me podría haber convencido más.

“El violinista en el tejado” cuenta la historia de Tevye (Topol), el lechero judío de una aldea ucraniana llamada Anatevka donde, en 1905, conviven judíos y ortodoxos. Tevye intenta mantener las tradiciones familiares y casar a sus cinco hijas de la manera más provechosa posible. Pero los tiempos están cambiando y no todo saldrá como él y su esposa Golde (Norma Crane) imaginaban…

Resulta curioso saber que el director Norman Jewison fue contratado por los productores convencidos, por su apellido, de que era judío y que, por lo tanto, era el hombre ideal para adaptar la historia del musical al cine. Se trata de una de esas meteduras de pata que hay que agradecer porque quién sabe lo que hubiese pasado si el proyecto hubiese caído en otras manos.

Tratándose de un musical, no puedo dejar de recalcar que la banda sonora es una maravilla y, de hecho, supuso el primer oscar de John Williams; en esta ocasión en la categoría de adaptación musical. Las canciones, con música de Jerry Bock y letras de Sheldon Harnick, son una auténtica delicia y es difícil quedarse con alguna pero más allá de la famosísima “If I were a richman” me gustaría recomendaros “Tradition”, “To life”, “Matchmaker” o el “Do you love me?” que cantan Tevye y su esposa Golde y que está tan lleno de ternura que no puedo evitar emocionarme escuchándolo o recordándolo.

Pero más allá de lo musical, que puede ser lo más evidente, hay otros aspectos de la película que me han gustado mucho y que conviene resaltar.

Uno de ellos es la espectacular fotografía que me tuvo tan maravillado durante toda la película que al terminarla fui a comprobar si el genial trabajo de Oswald Morris había recibido algún reconocimiento por parte de la academia de Hollywood. Afortunadamente pude comprobar que sí ya que recibió el oscar en esa categoría.

Morris era famoso por su atrevido uso del color, como ya había demostrado en el “Moulin Rouge” de John Huston o el “Moby Dick” del mismo director. En esta ocasión el director de fotografía decidió filmar toda la película a través de una media, así como filmar el estupendo y divertidísimo número musical “Tevye’s Dream” virado al sepia en lugar de con color normal.

Eso sí, hay que decir que se nota un pelín que estamos en una película setentera en el uso, quizás hoy en día visto como abusivo, del zoom pero que es algo que en aquel momento estaba bastante de moda.

Las interpretaciones están a un nivel extraordinario, en especial la de Topol que está increíble. Su mirada, mezcla de socarronería y nostalgia, su voz, la expresividad de cada una de sus palabras sin duda hicieron callar muchas voces en su día, ya que su elección para el papel protagonista fue bastante polémica.

En efecto, en el teatro, el papel principal había corrido a cargo de Zero Mostel (56 años) con bastante éxito y la decisión de darle el papel de patriarca familiar a Topol (36 años) resultó extraña. De hecho para hacerle parecer mayor, le fueron añadidas canas en las cejas, extraídas de la barba del propio director. No podemos saber cómo lo hubiese hecho Mostel, excelente cómico, pero desde luego Topol está inmejorable, aunque perdiese en los oscars con el genial Gene Hackman de “French Connection“.

Se trata de un musical de otra época, difícil de repetir hoy en día, en el que la acción se toma su debido tiempo para que podamos entender a la perfección las motivaciones de los personajes, incluso de aquellos más alejados de nuestra mentalidad europea. De hecho, llega hasta el punto de marcar tan claramente la separación entre actos que, en un momento determinado, incluye un fundido en negro de más de un minuto de duración.

En un acto que hoy en día se consideraría un suicido comercial, no hay más que ver lo que ha pasado con “La niebla” recientemente, el final es atípico para un musical y totalmente anticlimático. Eso sí, perfectamente creíble y hermoso.

Como curiosidad, hay que decir que el título está inspirado en el cuadro “El muerto” (The dead man), del pintor Marc Chagall, en el que se ve un funeral y un violinista en un tejado. Podéis verlo haciendo clic aquí.

En definitiva un musical maravilloso que vale la pena volver a ver o descubrir por primera vez aunque, como toda película de más de 30 años, necesite de una mirada comprensiva y de un pequeño ejercicio por parte del espectador para situarla en su época. Eso en lo estrictamente cinematográfico, porque en la parte musical no tengo la menor duda de que será todo un placer para cualquiera que guste de la buena música.

Valoración final: 10 sobre 10

Autor: Jeremy Fox

Jeremy Fox es Miguel Baneira o al revés, ya nadie lo tiene claro, ni siquiera yo. Físico por estudios, informático de profesión y amante de los libros, la música, los cómics y, por supuesto, el cine. No estoy loco, es que me han dibujado así...

15 opiniones en “‘El violinista en el tejado’ de Norman Jewison”

  1. Pues estoy completamente de acuerdo. Es una película maravillosa (y una denuncia a la terrible situación del pueblo judío también en Rusia). Y encima con el violín del GRAN Isaac Stern. Mi canción favorita del film es “Sunrise Sunset”.
    La orquestación de Williams es prodigiosa.
    Me parece una película imprescindible.

  2. Hombre Mr. Lombreeze pues me da usted una alegría porque es otra de esas películas de las que no se suele hablar demasiado y de la que yo tenía un agradable recuerdo que se ha visto confirmado, y aumentado, con este nuevo visionado.

    La banda sonora me la compré (se encuentra en una buena edición y bastante barata con facilidad) y es una gozada de principio a fin. Muy bien comentado lo de Isaac Stern porque se me pasó ponerlo en el post.

    “Sunrise, Sunset”, sí señor. Es que solo de pensar en esta maravilla me dan ganas de verla y/o escucharla otra vez. Tengo que meterla en mi iPod para escucharla en el trabajo.

    Saludos

  3. Ya conocía la banda sonora antes de ver la peli, y “Tevye’s Dream” era la parte que menos me gustaba, pero en la peli, es tronchante. Pedazo película y, por supuesto, pedazo banda sonora!!!

  4. Hombreeeeee, mira tú qué bien que se mencione esta película en esta guarida de contrabandistas: es de mis musicales favoritos. Yo tengo predilección por “Tradition” en su versión inicial en que se convierte en presentación de todos los personajes, con esos fantásticos detalles de los acordes de la rusia ortodoxa cuando nombra a los rusos y ese enlace con el violín de Stern en los títulos de crédito.

    Aunque es cierto que el sueño de Tevye es también un número muy bueno: simplemente las caras de Topol y Crane bastan para encumbrarlo.

    Por cierto, ¿alguien podía imaginarse a “Starsky” en un musical, y saliendo airoso de él?

    Saludos y lehaim!

    Ferre

  5. Mr. Lombreeze: la fugacidad de la vida no sólo es uno de los grandes temas de la historia del arte, como no podía ser de otra forma, sino uno de mis temas favoritos (y un pelín obsesivos, para qué engañarnos).

    Anita Loos: La verdad es que Tevye’s Dream es uno de esos números musicales imposibles de separar de las imágenes sin que pierda efectividad. Una demostración de que la puesta en escena puede (y debe) aumentar el poder de la banda sonora, aunque se trate de un musical tan estupendo como este.

    Ferre: pues desconocía que fuese uno de tus musicales favoritos y la verdad es que me alegro de haber acertado y de encontrarme seguidores de este musical del que, creo yo, se habla demasiado poco.

    Por cierto, como anécdota triste, decir que a Norma Crane le diagnosticaron un cáncer de mama justo antes de empezar a rodar pero lo mantuvo en secreto salvo a Jewison, Topol y un productor asociado de la película. No puedo más que admirar la entereza de alguien capaz de filmar en una situación así y hacerlo como ella lo hizo. Murió dos años después.

    Claro que el papel era algo gafe porque en principio parece ser que habían pensado en Hanna Meron (no, yo tampoco la conozco) para el papel pero perdió una pierna en un ataque terrorista en Munich.

    Bueno, no es la manera más alegre de terminar mi comentario pero… me parecía información interesante que me impactó cuando la supe y no encontré la manera de introducirla en el post de forma adecuada.

    Saludos

  6. Pues clávame la katana hasta el fondo porque te confieso que “Vivir” es de las que no he visto de Kurosawa. En parte porque, aunque es uno de mis temas preferidos, o quizás por eso mismo, es un tema que necesita pillarme con los ánimos fuertes para que no me siente mal.

    Pero me llama la atención lo de “una de las contadas películas japonesas que me encantan”. El resto de lo de Kurosawa, por ejemplo, no te encanta?

    Saludos

  7. Sí, varias de Kurosawa sí. Kurosawa es el John Ford japonés.
    Pero el resto del cine de ese país y del oriental en general… pffff, no es mi onda, la verdad… Es que yo soy muy hollywoodiense.
    Hala, de deberes a ver “Vivir”.

  8. Ya me parecía a mí que “Los 7 samurais” o “Dersu Uzala” posiblemente te gustasen más que “El caballero oscuro” 🙂

    Yo también soy muy Hollywoodiense, en parte porque mi educación cinéfila fue con ese tipo de cine y, en parte, porque la verdad es que durante buena parte del siglo XX fueron los reyes del buen cine (guste o no guste).

    Cuando, finalmente, vea “Vivir” ten por seguro que lo comentaré aquí para poder intercambiar impresiones.

    Saludos

  9. Bastante, bastante más jajajaja.
    Las dos que nombras son sus mejores películas en mi opinión.
    Pero “Yoyimbo”, “Rashomon” “Ran”, “Kagemusha” y “Trono de sangre” también me gustan más que TDK.
    Creo que son todas las que he visto de Kurosawa-san.

  10. Pues yo a esas tengo que añadir “El infierno del odio” que está muy bien y “El ángel ebrio” que creo que la vi en el cine hace muchos años en Santiago de Compostela.

    Eso sí, tengo olvidadillas “Kagemusha” y “Ran”, aunque aprovechando que me han regalado este año la de “Ran” lo mismo la veo pronto…

    Yo, quitando Kurosawa, poco cine japonés he visto, la verdad.

    Saludos

  11. Conocía tu pasión por “El infierno del odio”, querido Ferre. A mí me gustó mucho pero no tanto como otras de Kurosawa que sí me llenan.

    La verdad es que pensar en gente con el talento de Kurosawa me deja pensativo sobre el estado del cine actual…

    Saludos

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