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‘Convoy’ de Sam Peckinpah

Martes, 23 de Septiembre de 2008
Convoy Sam Peckinpah

Fiel a mi creencia de que la única patria verdadera del ser humano es su infancia, tengo tendencia a revisar películas que marcaron esa época de mi vida o a ver finalmente aquellas que, por circunstancias diversas, se me escaparon en su momento.

Una de estas últimas es “Convoy” (1978), dirigida por un Sam Peckinpah ya en la fase autodestructiva de su vida, que no pude ver de niño (ya ni recuerdo el motivo) cuando fue emitida en televisión un sábado por la noche. Recuerdo la rabia que me dio que buena parte de mis compañeros de clase sí la hubiesen visto y yo me tuviese que conformar con escuchar sus historias sobre ella.

Vista ahora tengo que decir que fue una pena que no la viese en su momento porque es la típica que con unos 12 o 13 años me hubiese encantado. Es divertida, entretenida, tiene persecuciones de coches y camiones, hombres muy duros y las dosis justas de carnes femeninas para alterar áun más mis ya de por sí alterables hormonas adolescentes (mmm, en esto quizás no he cambiado tanto). Para colmo, había visto el póster en una revista de la época (¿sería la teleindiscreta?) y me parecía bastante chulo. De hecho, me parece mejor que la mayoría de los carteles de cine de la actualidad.

Lo malo es que la he visto ahora y, aunque aprecio todos esos detalles y, en cierta forma, los disfruto, también me doy cuenta de que se trata de una película de encargo en la que se intentaba emular el éxito de la reciente “Los caraduras” (Smokey and the Bandit) y que nos presenta una trama algo infantil que sirve de simple excusa para hacernos pasar un rato entretenido con muchas persecuciones de coches y juergas desenfrenadas.

Podríamos decir que es una película equivalente en su época de las actuales “The Fast and the Furious, con la diferencia de que aquellos eran otros tiempos y que, incluso en su decadencia, Peckinpah tenía más talento en uno de sus esputos que Rob Cohen en todo su cuerpo.

Resulta interesante comprobar cómo el director intenta trasladar a los coches su particular estilo de retratar la violencia. Así, podemos verlos derrapando, sufriendo accidentes, levantando polvaredas por los caminos del desierto o destruyendo casas, todo a la cámara lenta característica del director.

También ese tono crepuscular que tanto gustaba al viejo Peckinpah se puede entrever en el guión, aunque no llega a tener la importancia que sería de desear, seguramente porque ello hubiese puesto en peligro la comercialidad de la cinta.

Otra diferencia con cintas similares de la actualidad reside en el hecho de que el carisma de Kris Kristofferson o el atractivo de Ali MacGraw no son fáciles de encontrar en las estrellas de hoy, demasiado imberbes para tener dichas características. Añadámosle un “malo” de la calidad de Ernest Borgnine, un gran actor muy infravalorado en parte por su físico, y queda todo dicho.

En resumidas cuentas, una película muy entretenida que 30 años después sigue siendo resultona y que recomiendo, especialmente, a los nostálgicos del cine de acción setentero.

Valoración final: 6,5 sobre 10

Jeremy Fox Cine, Críticas

  1. Martes, 23 de Septiembre de 2008 a las 10:48 | #1

    ostraaaaaas. Yo debí de ser uno de esos pequeños afortunados que sí la vimos en el sábado cine. ¿No eran unos camioneros que se cabreaban por algo y montaban un pitote con los camiones?. No la he vuelto a ver desde entonces. ¿No tenía una música bastante chula?.
    jo, me vienen como oleadas de recuerdos inconexos.

  2. Martes, 23 de Septiembre de 2008 a las 10:52 | #2

    Efectivamente es esa, querido Mr. Lombreeze. La banda sonora está plagada de música country y de hecho la historia se inspira en una canción titulada “Convoy” de Chip Davis and Bill Fries de la que se oye una versión durante la película.

    Sabía que tocaría la fibra nostálgica de algunos :)

    Saludos

  3. Martes, 23 de Septiembre de 2008 a las 11:26 | #3

    Eres como la magdalena de Proust del mundo del cine…

  4. Martes, 23 de Septiembre de 2008 a las 11:33 | #4

    Jajajajaja, la verdad es que puede que esto sea lo más hermoso que han dicho nunca del blog.

    Un abrazo

  5. Martes, 23 de Septiembre de 2008 a las 19:06 | #5

    Sam Peckinpah un grande. Visita su texto en Séptima función. Un saludo.

  6. Steve MacQueen
    Miércoles, 24 de Septiembre de 2008 a las 14:07 | #6

    Gracias a esta película existo yo (o al menos ayudó a mi exixtencia). Fue el primer date de mi padre y de mi madre. Sólo la he visto una vez, y en alemán, tendré que buscar la versión original por algún lado.

  7. Jueves, 25 de Septiembre de 2008 a las 09:48 | #7

    Roberto: sí, señor un grande. Por cierto que creo que dejaste dos comentarios y uno se borró por casualidad pero he puesto el enlace a tu blog en tu primer comentario.

    Steve MacQueen: Ya sabemos a quién echarle la culpa entonces… :P

    Saludos

  8. Domingo, 28 de Septiembre de 2008 a las 22:09 | #8

    No la conocia, pero teniendo en cuenta que me gusta bastante el cine de Peckinpah no tardaré en darle un visionado.

    Saludos!

  9. Lunes, 29 de Septiembre de 2008 a las 08:52 | #9

    Siempre que no esperes una obra maestra como “Grupo Salvaje” o “Pat Garret y Billy el niño” creo que pasarás un rato divertido con la película. Incluso en sus momentos flojos Peckinpah era bueno.

    Saludos