‘El truco final (El prestigio)’ de Christopher Nolan

The Prestige - El Truco Final - El Prestigio

“Todo gran truco de magia consiste en tres actos. El primero recibe el nombre de La Promesa: el mago muestra algo ordinario, pero, como es de esperar, probablemente no lo sea.

El segundo acto se llama El Giro. El mago hace que ese algo ordinario realice algo extraordinario. Ahora bien, aunque busques el secreto, no lo vas a encontrar.

Es por esto que hay un tercer acto, llamado El Prestigio. Esta es la parte de los giros y los cambios inesperados, en la que la vida pende de un hilo, y ves algo sorprendente que jamás has visto antes”

En esta frase, que se repite en varias ocasiones, se resume buena parte de la filosofía de “El truco final (El prestigio)“, la última película de Christopher Nolan, el interesantísimo director de perlas como “Memento” o “Batman Begins“. En ella, los guionistas (Nolan y su hermano Jonathan) nos están hablando directamente a nosotros los espectadores, avisándonos de lo que va a suceder; la película entera considerada como un truco de magia.

Al construir un misterio cinematográfico hay que tener mucho cuidado con resolverlo bien y, más aún, si te pasas toda la película comentando que el final va a ser la leche y que tienes que estar muy atento (“are you watching closely?” repiten sin cesar). Mi mayor problema con la película es que, finalmente, la resolución me resulta insatisfactoria. Tanto rollo para, al final, sacarse de la chistera (sí, me ha salido un chiste) una resolución tan facilona, me resulta bastante decepcionante.

Pero también hay aspectos que me gustan, y muchos, empezando por las interpretaciones de todo el reparto. Hugh Jackman, actor que crece poco a poco y que aún nos dará muchas alegrías, sabe mostrarnos todas las debilidades, dudas y transformaciones de su personaje. Christian Bale, un actor experimentadísimo pese a su juventud, se exhibe en su papel de obseso por la magia. De Michael Caine ya no se puede decir nada que no se haya dicho antes; es un grande de la pantalla que aunque sale poco da gusto verlo. En breves intervenciones podemos anotar a Scarlett Johansson, que para lo que sale podrían haber contratado a cualquier otra, y a un David Bowie que aporta un aire aristocrático, lunático y misterioso a un personaje al que se le podría haber sacado más jugo.

La ambientación está realmente lograda, tanto por la excelente dirección artística capaz de meternos en la época, como por una fotografía que oscila entre lo realista y lo mágico con gran naturalidad. No por casualidad son éstas las dos únicas nominaciones de la película en los Oscars. De esta manera, entre la cuidada producción, las estupendas actuaciones, una historia con garra y esa capacidad que tiene Nolan de atrapar al espectador, se pasa un rato muy entretenido.

Es ésta una de esas películas que valdrá la pena ver más de una vez para poder apreciar todos los pequeños detalles que hay esparcidos por el guión (atención a los paralelismos entre lo que le acontece a uno y otro protagonista). Un guión que nos hace ir cambiando de punto de vista, identificándonos alternativamente con el personaje de Bale y con el de Jackman, en esa espiral de odio y admiración en la que se enredan los dos personajes.

Esa ambigüedad moral resulta inquietante y atractiva pero el problema es que el espectador, al no identificarse finalmente con nadie, puede despegarse un poco de la trama. Trama que se va complicando hábilmente, de giro argumental en giro argumental, hasta que se estropea todo con unas presuntas sorpresas que no son tales porque nos las han estado lanzando a la cara de forma bastante burda durante el último tercio de película. Por eso considero los cinco minutos finales, esos en los que nos iban a dejar con la boca abierta, como lo más decepcionante de la película. El propio Nolan lo dice en el guión: una vez que se conoce el truco uno se siente decepcionado. Por eso, muchas veces es mejor sugerir que mostrar.

Mi sensación al salir del cine era de vacío, algo parecido a un coitus interruptus (supongo). Y es que la preparación y el desarrollo son obra de un buen mago del cine, capaz de crear un entretenimiento de primer orden con momentos fascinantes. Pero Nolan, por desgracia, no ha sabido rematar el truco.

Valoración final: 6,5 sobre 10.

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Autor: Jeremy Fox

Jeremy Fox es Miguel Baneira o al revés, ya nadie lo tiene claro, ni siquiera yo. Físico por estudios, informático de profesión y amante de los libros, la música, los cómics y, por supuesto, el cine. No estoy loco, es que me han dibujado así...

1 opinión en “‘El truco final (El prestigio)’ de Christopher Nolan”

  1. Coincido contigo, en que siendo un producto de Nolan, esperaba un final mas apoteosico y enrevesado…pero no me defraudó. los personajes estan escarbados y no reaccionan de manera contradictoria a la personalidad que les han dibujado.

    Sin embargo a Bowie no le hubiera dado más papel, pues su personaje es muy pedante y misterioso, más lineas habrian traicionado su cometido: despistar al personal.

    Y genial Christian, como siempre.

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