“Oliver Twist”, un Polanski académico y frío

En Oliver Twist, como bien sabréis, Dickens nos cuenta la historia de un cándido huérfano y sus tribulaciones en el orfanato y con la banda de ladrones liderada por Fagín.
La dirección artística es de lo más destacable de la película y consigue que nos sumerjamos perfectamente en el Londres del siglo XIX lleno de rateros, notables diferencias sociales, calles sucias, etc. Lo malo es que, en efecto, ésto es de lo más destacable de la película porque Polanski la ha dirigido con una gran corrección y de forma muy académica pero exenta de brillantez. Ésto provoca que la película resulte fría y carente de emoción, salvo en una escena al final, lo que provoca una reacción de alejamiento del espectador respecto de lo que se ve en la pantalla. Este “Oliver Twist” no aporta nada a los ya existentes.
Queda, eso sí, una vez vista el recuerdo de las estupendas actuaciones de Ben Kingsley y el resto del reparto, incluído el niño elegido para interpretar a Oliver (Barney Clark), así como la más que correcta banda sonora de Rachel Portman. Pero, dejando de lado ese aspecto, la película es de las que se olvidan muy rápidamente y quedará oculta por las obras más brillantes de la filmografía de Polanski.
Valoración final: 5,5 sobre 10


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